Locatarios se enfrentan a nueva ordenanza de terrazas en Viña del Mar: acusan “tarifas excesivas” y piden postergar su entrada en vigor
Una fuerte polémica ha generado la nueva ordenanza municipal sobre terrazas impulsada por la alcaldesa Macarena Ripamonti, la cual será discutida este martes en el concejo municipal. La normativa busca regular el uso del espacio público para terrazas gastronómicas, estableciendo requisitos estéticos, operativos y un cobro semestral por metro cuadrado. Sin embargo, locatarios de bares, cafés y restaurantes acusan que las medidas afectarían gravemente la viabilidad de sus negocios.
La propuesta establece que el mobiliario deberá ser retirado cada día tras el cierre del local, y fija un cobro que puede llegar hasta 0,65 UTM por metro cuadrado, dependiendo de la ubicación. El pago comenzará a regir desde julio de 2025, tras un período de marcha blanca que finalizará el 30 de junio del mismo año.
A pesar de que se contemplan descuentos e incentivos para quienes cumplan la normativa y gestionen sus permisos con anticipación, locatarios agrupados en asociaciones como Barrio Oriente y Barrio Poniente expresaron su profunda preocupación. En una carta enviada a la alcaldesa Ripamonti, señalaron que la ordenanza “ha generado efectos negativos que comprometen la estabilidad de los comercios gastronómicos y turísticos de nuestra comuna”.
Claudia Suárez, presidenta de Barrio Oriente, advirtió que los negocios enfrentan la disyuntiva entre desmantelar terrazas en las que han invertido millones o exponerse a sanciones por incumplimiento. José Carmona, desde el restaurant Mil Amores, denunció que tras invertir 14 millones de pesos en su terraza, ahora deberá demoler parte de ella por no ajustarse a la nueva norma. “¿Quién nos devuelve ese dinero? No crece en los árboles”, reclamó.
Además del impacto económico, los locatarios alertaron sobre dificultades laborales, especialmente para mujeres, debido a la exigencia de desmontar y trasladar mobiliario pesado diariamente. En su misiva, exigen postergar la entrada en vigencia de la ordenanza y conformar una mesa técnica representativa que les permita participar en la elaboración de una normativa “más justa y realista”.
La municipalidad, por su parte, ha defendido la propuesta como una forma de ordenar el uso del espacio público y elevar el estándar de atención al cliente, incluyendo exigencias como zonas de lactancia, protocolos contra acoso y facilidades para mascotas y personas neurodivergentes.
Con posturas encontradas, la sesión del concejo municipal promete ser tensa, con los gremios gastronómicos en alerta y presionando por una solución dialogada antes de que la ordenanza entre plenamente en vigencia.



