Una jornada cargada de música, emoción y sonrisas se vivió en la Residencia de Protección de Quilpué, en el marco de la segunda versión de su Festival de Talentos Navideños, instancia que contó con la especial visita de un reconocido grupo de cumbia y un popular influencer nacional.
Hasta el recinto llegó la banda “Dionisio y su Cumbia”, agrupación que animó el encuentro con su energía y talento, y que próximamente será la encargada de motivar la fiesta de Año Nuevo de Valparaíso en Plaza Sotomayor. A ellos se sumó Íñigo López, influencer, futbolista y ex participante del reality show Gran Hermano, quien animó el evento, compartió con los niños y entregó regalos, entre ellos poleras del club Everton, generando momentos de especial cercanía y alegría.
El festival fue protagonizado no sólo por los invitados, sino también por funcionarias, funcionarios y los propios niños, quienes presentaron diversos talentos como canto, baile, manualidades y otras expresiones artísticas, demostrando creatividad, entusiasmo y trabajo en equipo.
La directora regional del Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, Carla Oyarzún, destacó el sentido profundo de la actividad, señalando que “es profundamente emocionante ver cómo la sociedad civil se suma a regalar alegría y esperanza a las niñeces y adolescencias que más lo necesitan. La jornada estuvo increíble, lo que más hubo fueron sonrisas”.
Asimismo, la autoridad relevó el compromiso de los equipos que trabajan día a día en las residencias: “Queremos relevar profundamente el trabajo de las funcionarias y funcionarios del Servicio. Muchas veces, ellos y ellas pasan a convertirse en la familia cotidiana de los niños, niñas y adolescentes, y así también son reconocidos por ellos”.
Oyarzún subrayó que existe un esfuerzo constante por generar ambientes familiares, afectuosos y de contención segura, especialmente en fechas significativas como la Navidad. “Aun estando lejos de sus propios hogares y familias, nuestros equipos están presentes, acompañando y celebrando junto a los niños y niñas que viven en residencias”, afirmó.
Finalmente, la directora enfatizó que se trata de un trabajo exigente, pero de un valor incalculable, porque “cada gesto, cada palabra de cariño y cada momento compartido puede marcar una diferencia real y, muchas veces, transformar una vida”.





