Certificación otorgada por la Seremi de Salud acredita condiciones de seguridad y calidad para la hospitalización en el domicilio del paciente.
Un importante hito para la red asistencial constituye la Autorización Sanitaria obtenida por la Unidad de Hospitalización Domiciliaria del Hospital Dr. Gustavo Fricke del Servicio de Salud Viña del Mar Quillota Petorca.
La unidad se posiciona entre las primeras de su tipo en el país en acceder a esta certificación, la cual establece estándares exigentes de calidad y seguridad en la atención, competencias técnicas del equipo clínico y condiciones estructurales para la entrega de prestaciones en el domicilio de los pacientes.
El jefe (s) de la Unidad de Calidad y Seguridad del Paciente, Giorgio Riffo, explicó que este logro responde al cumplimiento de una normativa reciente en el país, que establece requisitos específicos para este tipo de dispositivos asistenciales.
“En Hospitalización Domiciliaria los requerimientos son distintos a una autorización sanitaria de un servicio clínico tradicional. Se enfocan especialmente en las competencias del recurso humano que realiza atención en terreno, exigiendo experiencia, formación y protocolos específicos para el trabajo en domicilio”, señaló.
Desde su creación en 2011, el equipo de Hospitalización Domiciliaria ha desarrollado un trabajo sostenido orientado a ampliar su capacidad resolutiva y fortalecer sus estándares de atención, esfuerzo que hoy se ve reflejado en la obtención de esta certificación. Como lo declara la Subdirectora Médica del Hospital Fricke, Dra. Tatiana Aldunate, “estos programas de hospitalización domiciliaria que partieron como como un proyecto a veces particular de cada hospital, lo retomó el Ministerio de Salud para hacerle un programa, y eso es super importante porque contamos con el apoyo para cargos, para presupuesto, significa mucho en cuanto al mejor uso de los recursos hospitalarios”.
La enfermera supervisora de la unidad, Paula Herrada, destacó que el proceso significó un trabajo interdisciplinario prolongado y exigente: “Fue un proceso de casi un año de trabajo conjunto. Nos permitió fortalecer nuestros procesos clínicos y administrativos, y elevar los estándares de atención para nuestros pacientes y sus familias”.
Entre los requisitos exigidos para obtener la autorización se encuentran contar con un director técnico responsable, disponer de un equipo clínico con dotación mínima, que incluye médico tratante, enfermera coordinadora, TENS y otros profesionales según la complejidad del paciente, como kinesiólogo o nutricionista, así como realizar evaluación clínica previa al ingreso, obtener consentimiento informado, verificar condiciones sanitarias y de seguridad del domicilio, y elaborar un plan de atención individual por escrito.
Asimismo, se exige mantener ficha clínica domiciliaria actualizada, garantizar disponibilidad de insumos, medicamentos y equipamiento, asegurar continuidad asistencial mediante contacto permanente con el equipo tratante; establecer mecanismos de respuesta ante urgencias y derivación hospitalaria; coordinar acciones con la red asistencial, implementar protocolos clínicos y de seguridad del paciente; aplicar medidas de prevención y control de infecciones, registrar prestaciones y evolución clínica; contar con sistema de notificación de eventos adversos y mantener supervisión técnica permanente del servicio, entre otros estándares.
Aumento de cupos para fortalecer la atención
La jefa de Hospitalización Domiciliaria, Dra. Cristina Guzmán, informó que durante 2025 la unidad concretó además un aumento en su capacidad de atención, alcanzando un total de 100 camas domiciliarias.
“Actualmente, contamos con 92 cupos para pacientes adultos y 8 pediátricos. Esto fue posible gracias a una redistribución estratégica del recurso humano, lo que nos permite ser más eficientes y ofrecer al hospital mayor disponibilidad de cupos para pacientes estables que pueden continuar su tratamiento en sus hogares”, explicó.
En el caso de pacientes infantojuveniles, la atención es realizada por pediatras, mientras que los pacientes adultos reciben apoyo de especialistas según la complejidad de su condición clínica. “Cuando un caso requiere evaluación presencial especializada que no puede resolverse en domicilio, coordinamos traslado mediante ambulancia hacia el servicio de urgencia para su evaluación hospitalaria”, agregó la especialista.
Si bien el programa atiende pacientes clínicamente estables, la mayor parte corresponde a personas mayores entre 60 y 100 años, con patologías como fracturas, enfermedades vasculares asociadas a diabetes, neumonías en recuperación, insuficiencia cardiaca o tratamientos antibióticos endovenosos que pueden completarse en domicilio.
En el ámbito pediátrico, la unidad atiende desde pacientes complejos con nutrición parenteral total hasta casos respiratorios en recuperación, como bronquitis, asma descompensada o neumonías. De acuerdo a la Dra. Aldunate, “con los años, Hospitalización Domiciliaria ha aumentado la complejidad del paciente que se va a su hogar, ha aumentado y ha capacitado a profesionales para manejar con seguridad y calidad la atención del paciente en su hogar. Con todos los cuidados que significa que si ese paciente tiene un quiebre de salud, puede volver rápidamente al hospital. Y se ha formado un círculo virtuoso que manejamos muy bien y nos permite mejorar el uso de las camas complejas del hospital sin perder de vista al paciente que aún no está totalmente recuperado”.
En el contexto de la Campaña de Invierno actualmente en desarrollo, el equipo ya se encuentra planificando eventuales ajustes en la capacidad de atención según el comportamiento epidemiológico de la temporada. “Muchos pacientes incluso solicitan continuar su tratamiento en casa a través de Hospitalización Domiciliaria, debido a los beneficios que ofrece, especialmente en procesos de rehabilitación en personas mayores”, concluyó la Dra. Guzmán.





