Monitoreo de conversación digital durante la transmisión del traspaso presidencial reveló que el 41% de los comentarios tuvo un tono negativo. El análisis también mostró que las críticas se distribuyeron tanto hacia el gobierno saliente como hacia el entrante.
La conversación digital en torno al reciente cambio de mando presidencial en Chile evidenció un clima ciudadano marcado por el escepticismo. Un monitoreo en tiempo real de redes sociales, realizado por la agencia SOUL, registró 46.828 menciones relacionadas con el evento, con un alcance estimado de más de 3,7 millones de personas en plataformas como Twitter/X, Facebook, portales informativos y blogs.
Estos resultados son consistentes con el monitoreo del anuncio del gabinete ministerial (20-21 de enero), que registró 16.377 menciones con un 41% de sentimiento negativo. Dos meses después, el cambio de mando triplicó el volumen hasta las 46.828 menciones, pero el termómetro emocional se mantuvo idéntico. No fue una reacción puntual: es un estado de ánimo que la ciudadanía ratificó el día del traspaso con tres veces más conversación y la misma proporción de crítica.
El análisis detectó que el 41,0% de las menciones tuvo un tono negativo, mientras que solo el 20,1% fue positivo. El 38,9% restante se mantuvo neutral, principalmente vinculado a contenidos informativos o cobertura periodística del acto republicano.
Uno de los aspectos más relevantes del monitoreo es que la crítica no se concentró en un solo sector político. Tanto el presidente entrante, José Antonio Kast, como el mandatario saliente, Gabriel Boric, recibieron cuestionamientos en proporciones similares, lo que sugiere que la insatisfacción ciudadana expresada en redes sociales trasciende las divisiones ideológicas tradicionales.
Los temas que concentraron la conversación
El debate digital se organizó principalmente en torno a dos grandes ejes. El primero fue Transición y Gobernabilidad (26,0%), centrado en las expectativas frente al nuevo gobierno. El segundo correspondió a la Evaluación del Legado del gobierno saliente (24,0%), donde se discutió el balance político y social del periodo que concluye.
Un tercer foco relevante fue Polarización (13,9%), categoría que concentró el mayor nivel de negatividad del análisis: 87,1% de las menciones en este eje fueron críticas.
A ello se sumó un factor inesperado en la conversación digital: las relaciones internacionales (13,4%), impulsadas por la controversia generada por la invitación a Flavio Bolsonaro y la ausencia del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
Los actores más mencionados
En términos de protagonismo digital, José Antonio Kast concentró el 43,1% de las menciones, con un perfil de conversación compuesto por 43,6% de comentarios negativos y 26,8% positivos. Por su parte, Gabriel Boric acumuló el 28,5% de las menciones, con 40,9% negativas y 25,4% positivas.
Ambos líderes concentraron el 71,6% de toda la conversación registrada, lo que confirma que el debate en redes sociales se estructuró principalmente en torno a las figuras presidenciales.
Entre los actores secundarios aparecieron líderes internacionales y referentes históricos, como Lula da Silva, Flavio Bolsonaro, Javier Milei, Salvador Allende y Michelle Bachelet. En contraste, Camila Vallejo fue la figura con mejor percepción digital, alcanzando un 75% de menciones positivas.
Democracia valorada, liderazgo cuestionado
Otro hallazgo relevante del monitoreo es que las menciones que abordaron el cambio de mando desde una perspectiva institucional (la ceremonia, la tradición republicana o el valor de la democracia) registraron un 83,7% de neutralidad.
Esto sugiere que, en el debate digital, la valoración de las instituciones democráticas se mantiene relativamente estable, mientras que la crítica se dirige principalmente hacia las figuras políticas que las representan.
Óscar Marcos, managing director de SOUL, explicó que el volumen y tono de la conversación digital reflejan una señal más profunda sobre el clima político actual. “Lo que muestran estas casi 47 mil menciones no es solo una fotografía de opinión, sino una señal del estado de ánimo del país frente a su ciclo político. Cuando las críticas se distribuyen tanto hacia el gobierno que termina como hacia el que comienza, lo que aparece no es solo una disputa ideológica, sino una brecha entre expectativas ciudadanas y liderazgo político”, dijo Marcos.




