Tensión y barricadas marcan el inicio del desalojo en la toma Unión Sin Fronteras de Placilla de Peñuelas
En medio de barricadas incendiarias y enfrentamientos menores con Carabineros, comenzó esta mañana el operativo de desalojo del campamento Unión Sin Fronteras, ubicado en el sector oriente de Placilla de Peñuelas, en Valparaíso.
El procedimiento —ordenado por la Corte de Apelaciones de Valparaíso— busca recuperar las parcelas 161, 162 y 163, ocupadas desde 2022 por más de un centenar de familias. Según el delegado presidencial regional, Yanino Riquelme, el proceso se ha desarrollado con relativa calma tras los primeros incidentes.
“Estamos cumpliendo un mandato judicial que lleva tiempo en curso. Inicialmente había 115 viviendas, pero hoy quedan cerca de 15. La mayoría de las personas se ha retirado voluntariamente”, señaló la autoridad.
Durante el operativo se registraron dos detenidos: uno por mantener una orden pendiente y portar un arma blanca, y otro por ser sorprendido robando pertenencias de las familias que abandonaban el lugar.
El mayor Javier Oportus, de la Prefectura de Valparaíso, explicó que el procedimiento “se ha desarrollado en general con tranquilidad, aunque con algunos focos de tensión al inicio”.
Mientras tanto, el Municipio de Valparaíso dispuso el Estadio O’Higgins como albergue temporal por tres días. Sin embargo, el recinto solo permite el ingreso de personas, lo que ha generado preocupación entre los vecinos que no pueden permanecer junto a sus mascotas.
Rechazo judicial a aplazar el desalojo
El día previo, la Corte de Apelaciones rechazó una solicitud presentada por la municipalidad y el comité habitacional para postergar el desalojo hasta febrero de 2026, argumentando que la sentencia —dictada en agosto de 2023 y ratificada por la Corte Suprema en enero de 2024— está firme y ejecutoriada.
El fallo del tribunal fue categórico: “No ha lugar a lo solicitado”, considerando que ya se habían cumplido todos los plazos legales para el abandono voluntario del terreno.
Pese a la medida, algunos pobladores insistieron en que buscaban “un retiro seguro y digno” del terreno que habitaron por más de dos años, mientras aguardaban una solución habitacional definitiva.




