Por: Víctor Benedetti – Director de Marga Marga TV
En mi experiencia liderando un medio de comunicación en constante crecimiento y trabajando junto a decenas de emprendedores que buscan dar a conocer sus productos o servicios, he notado un patrón que se repite peligrosamente: la fe ciega en las redes sociales como única estrategia de marketing.
Muchos nuevos emprendedores creen que por el simple hecho de tener una cuenta en Instagram o TikTok, los clientes llegarán como por arte de magia. Suben una foto, publican un reel, agregan algunos hashtags y se sientan a esperar… pero nada ocurre. ¿Por qué? Porque han confundido el escaparate con el vendedor. Están hablando al vacío, no a una audiencia construida, ni con un mensaje claro.
La falsa promesa del «publica y vende»
Las redes sociales no venden por sí solas. Son una herramienta, no una estrategia. Publicar por publicar, sin planificación, sin storytelling, sin conocer a tu audiencia, es exactamente lo mismo que imprimir 500 volantes y dejarlos en una banca esperando que alguien los reparta. El contenido digital necesita interacción, conexión emocional y claridad en la propuesta de valor.
La ausencia de interacción real
Otro gran error es la pasividad digital. Emprendedores que jamás responden un comentario, que no agradecen un «me gusta», que no se toman el tiempo de generar comunidad. Las redes sociales son, ante todo, sociales. Si no estás dispuesto a conversar con tu audiencia, a escuchar lo que necesitan y responder a sus dudas, entonces no estás haciendo marketing, estás haciendo ruido.
Interactuar no es opcional. Es el puente que convierte a un seguidor en cliente, y a un cliente en embajador de tu marca.
No es lo que tú vendes, es lo que ellos entienden
Y aquí viene otro punto clave: la interpretación del mensaje. Muchos dueños de negocios están convencidos de que su propuesta es clara, pero lo cierto es que nadie más la entiende. No basta con decir lo que haces, debes hacer que el otro lo sienta, lo visualice, lo necesite.
¿Cómo? A través de contenido que eduque, que conecte con emociones, que muestre los beneficios reales del producto o servicio en la vida del cliente.
En televisión lo aprendimos hace años: lo que importa no es lo que dices frente a la cámara, sino lo que el público entiende, recuerda y comenta después.
Crear espacios de conexión: la nueva clave
Hoy más que nunca, los emprendedores deben crear experiencias digitales, no solo publicaciones. Lives con sentido, talleres breves, encuestas, historias que inviten a opinar, testimonios de clientes reales, colaboraciones con otros emprendedores… en resumen: momentos donde el cliente se vea reflejado.
El marketing digital dejó de ser un monólogo. Ahora es una conversación permanente.
Conclusión
Si eres emprendedor, deja de esperar que las redes hagan el trabajo por ti. Deja de pensar que publicar es suficiente. Tu cliente necesita entenderte, sentirse parte de tu historia y confiar en lo que ofreces. Y eso solo se logra con estrategia, interacción y humanidad.
Las redes sociales no son magia. Son el escenario. Pero tú, como emprendedor, tienes que aprender a ser el protagonista que conecta, persuade y construye una comunidad.



