En el marco del día mundial de la salud mental 10 de octubre
Cuando la economía aprieta, la salud mental se resiente
Por años se nos ha hecho creer que los problemas de salud mental se resuelven con terapia o medicación.
Pero la verdad es que la raíz del malestar no está solo en la mente, sino en la vida que llevamos.
Chile es un país que vive endeudado, agotado y con miedo al futuro.
No hay salud mental posible cuando una persona trabaja más de 10 horas al día, gasta gran parte de su sueldo en transporte, y aún así no llega a fin de mes.
No hay equilibrio emocional cuando el sistema te dice “emprende”, pero te deja solo, sin herramientas, sin red, sin apoyo.
La salud mental y la economía no son temas separados: van de la mano.
Porque la estabilidad económica es también una forma de bienestar emocional.
Cuando un emprendedor puede sostener su negocio sin endeudarse, cuando una familia puede proyectarse sin miedo al desempleo, cuando una persona puede trabajar con sentido y no solo por sobrevivir… entonces, ahí comienza la verdadera salud mental.
Necesitamos políticas que entiendan esa conexión:
💼 Programas de emprendimiento con acompañamiento psicológico y financiero.
Educación emocional y económica desde los colegios.
Créditos solidarios, no agobiantes.
Redes de apoyo local que fortalezcan el trabajo y la comunidad.
Porque no basta con decirle a la gente “cuida tu salud mental” si la vida no le da tregua.
El bienestar no se construye con frases motivacionales, se construye con justicia económica, con oportunidades y con empatía real.




