Jazmín Aguilera por la Región de Valparaíso
Las recientes Fiestas Patrias dejaron en evidencia una realidad que merece ser mirada con atención: el turismo en la Región de Valparaíso crece y se consolida como motor económico y social, con un aumento en las reservas de hoteles, la llegada de visitantes y el dinamismo en ferias, emprendimientos y comercio local. Esta alza no solo fortalece la economía, sino que también ofrece a nuestras comunidades la posibilidad de mostrar su identidad, sus costumbres y sus talentos.
Sin embargo, este crecimiento también plantea desafíos que no podemos pasar por alto. La región sigue marcada por desigualdades: no todas las comunas reciben los mismos beneficios del turismo, los empleos generados muchas veces son temporales y no siempre dignos, y la infraestructura aún no acompaña el nivel de demanda. Falta un sistema de transporte integrado que conecte las distintas provincias, seguridad que permita a las familias disfrutar sin miedo, y una mirada preventiva que cuide tanto a residentes como a visitantes.
El turismo debe ser entendido como un camino hacia la dignidad: cuando es bien gestionado, se convierte en una herramienta para generar empleo estable, fomentar el emprendimiento, revalorizar la agricultura a través de las rutas agro-turísticas, y abrir espacios de participación comunitaria. Es un sector que puede unir lo urbano y lo rural, que pone en valor nuestras fiestas, nuestras costas y nuestros valles, y que contribuye al desarrollo económico en equilibrio con la vida de las personas.
Hoy el gran desafío es lograr que el turismo sea equitativo, seguro y sostenible. Para eso, necesitamos inversión en infraestructura, más apoyo a emprendedores locales, y políticas públicas que integren cultura, deporte, gastronomía y agricultura como parte de la experiencia. Valparaíso tiene todas las condiciones para ser el corazón turístico de Chile, pero solo será posible si lo hacemos con responsabilidad y con foco en las comunidades que habitan y sostienen la región día a día.
El turismo no es solo disfrute ni consumo: es identidad, es trabajo y es desarrollo. Si sabemos cuidarlo, será la clave para transformar la Región de Valparaíso en una tierra de oportunidades y bienestar para todas y todos.




