A dos meses de que la Municipalidad de Viña del Mar autorizara el retorno de los residentes al edificio Kandinsky, la mayoría de los propietarios aún no ha vuelto a ocupar sus departamentos, en medio de persistentes dudas sobre la seguridad estructural del inmueble.
El edificio fue uno de los principales afectados por los socavones registrados en 2023 en el sistema dunar de Reñaca y Concón, situación que obligó a evacuar a sus habitantes y generó un amplio debate sobre el desarrollo inmobiliario en zonas de alta fragilidad geológica.
Si bien en enero se dio luz verde para el regreso de las familias, actualmente solo cuatro de los 34 departamentos están habitados, lo que evidencia la desconfianza que persiste entre los vecinos respecto de las condiciones del terreno y la estabilidad de la construcción.
El arquitecto Ricardo Abuauad, decano del Campus Creativo de la Universidad Andrés Bello y académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile, advirtió que, dadas las características del suelo y los antecedentes de deslizamientos, el edificio podría seguir enfrentando riesgos estructurales.
En esa línea, el concejal José Tomás Bartolucci señaló que no existe certeza absoluta de que los cimientos no vuelvan a desplazarse, cuestionando la falta de garantías definitivas por parte de las autoridades. En contraste, el concejal Alejandro Aguilera respaldó los informes técnicos del Ministerio de Obras Públicas, que declararon el inmueble como seguro y apto para ser habitado.
Desde el municipio, además, indicaron que se están impulsando ajustes al plan regulador comunal con el objetivo de prevenir situaciones similares en el futuro.
A la preocupación por la seguridad del edificio se suma el desarrollo del proyecto inmobiliario Costa de Montemar IV, emplazado a escasa distancia del sistema dunar, lo que ha generado nuevas alertas entre organizaciones ambientalistas y residentes del sector, quienes advierten sobre la presión inmobiliaria en un ecosistema considerado frágil.




