El empresario regional abordó las etapas del crecimiento financiero personal, advirtió sobre los riesgos del autoempleo y llamó a profesionalizar los emprendimientos para reducir la alta tasa de fracaso en Chile.
Por Konny Ruiz
En el segundo capítulo de Distrito Emprendedor, programa producido por Marga Marga TV y auspiciado por Revista Tell, el empresario Renzo Perocarpi —exsocio fundador de la cadena de discotecas Kamikaze y hoy dedicado al rubro inmobiliario— profundizó en las claves del tránsito “de empleado a inversionista”, en una entrega centrada en educación financiera, delegación y creación de ingresos pasivos.
Durante el episodio, Perocarpi reforzó su diagnóstico sobre el ecosistema emprendedor chileno, señalando que “el 90% de los emprendedores fracasa el primer año” y advirtiendo que gran parte de ese fenómeno responde a la falta de preparación técnica y financiera. “El 80% de los emprendedores se hace, no nace. Y se hace con educación, experiencia y mentorías”, sostuvo.
Las cuatro etapas: empleado, emprendedor, empresario e inversionista
El empresario explicó el modelo que guía la temporada del programa: un camino en cuatro etapas que comienza en el empleo tradicional. “Chile necesita empleados, y no tiene nada de malo. Yo mismo fui empleado por 25 años”, comentó. Sin embargo, enfatizó que quienes deseen avanzar deben desarrollar la capacidad de detectar oportunidades y riesgos para iniciar un autoempleo.
No obstante, advirtió que el autoempleo “puede ser una cárcel si no se gestionan los ingresos adecuadamente”. Subrayó la importancia de que los emprendedores se asignen un sueldo realista y comprendan la diferencia entre ingresos activos y pasivos. “Muchos se subsidian sin darse cuenta. El sueldo es un costo más de la empresa”, señaló.
La transición de emprendedor a empresario, depende exclusivamente de la capacidad de delegar. “El empresario es aquel cuya empresa funciona sin él. Si no puedes irte de vacaciones sin que el negocio se detenga, todavía eres emprendedor”.
El origen de las oportunidades: detectar necesidades
En una revisión de su trayectoria, Perocarpi relató episodios que marcaron sus inicios en el emprendimiento, desde su “fábrica de estuches” en Villa Alemana hasta la expansión de Kamikaze mediante un modelo de franquicias.
A partir de estos ejemplos, reforzó una idea central: los negocios nacen de detectar un “dolor”. “Las oportunidades surgen de problemas reales. Si alguien se queja, ahí puede haber un negocio”, sostuvo. Para ilustrarlo, narró la historia de Airbnb y Dropbox, así como un caso familiar en que enseñó a su hija a generar ingresos recurrentes vendiendo huevos a domicilio.
Ingresos activos y pasivos: la base del crecimiento
El capítulo también profundizó en la estructura de ingresos de un emprendedor. Entre los activos, destacó el salario, la ganancia de capital, las asesorías y los directorios. Entre los pasivos, subrayó la renta inmobiliaria, dividendos de empresas delegadas y regalías. “El objetivo es no depender de una sola fuente de ingresos”, insistió.
Asimismo, abordó errores comunes que derivan en quiebras, remarcando que muchas empresas cierran “no por falta de rentabilidad, sino por falta de flujo de caja”, enfatizando la importancia de la gestión numérica, el marketing y la correcta fijación de precios.
Hacia el inversionista: adelanto de los próximos capítulos
Perocarpi adelantó que el tercer capítulo abordará el “cuadrante del dinero”, además de materias como deuda, financiamiento y selección de socios. El objetivo, afirmó, es entregar herramientas prácticas que permitan disminuir riesgos al emprender.
“Somos una televisión regional, pero vamos por mucho más. Queremos que la gente pueda emprender con bases sólidas y con menos probabilidades de fracaso”, cerró.




