Quilpué despide a un ícono urbano: retiran emblemática pelota del letrero de Ripley tras casi 20 años y será exhibida como “tesoro local”
Por casi dos décadas, la silueta de una pelota de fútbol sobre la letra “P” del letrero de Ripley, en pleno centro de Quilpué, fue mucho más que un accidente visual. Se transformó en un símbolo, una referencia para los vecinos y vecinas de la comuna, un punto de encuentro e incluso en un motivo de orgullo local. Esta semana, ese pequeño pero significativo ícono urbano fue retirado por razones de seguridad, pero no será olvidado: la tienda anunció que será preservado y exhibido como parte del patrimonio comunitario.
La historia de una pelota convertida en leyenda
Aunque su instalación nunca fue parte de un plan oficial, la pelota llegó al letrero entre 2006 y 2007, según los relatos que circulan en el imaginario popular. La historia más difundida cuenta que un grupo de jóvenes, luego de una fiesta, compró una pelota en el centro de Quilpué y comenzó a jugar una improvisada pichanga en la calle durante la madrugada. Lo que comenzó como un juego casual pronto se transformó en un desafío de quién era capaz de golpear las letras de la tienda, que en ese entonces llevaba pocos años de haber sido inaugurada”.
Desde entonces, ese balón resistió lluvias, fuertes vientos, temblores e incluso trabajos de mantención del letrero. “Cada vez que surgía la idea de bajarla, alguien recordaba que ya era parte de la identidad de la tienda. Clientes y trabajadores decían cosas como ‘nos vemos en el Ripley de la pelota’, porque era un punto de referencia para todos”, contó la gerente del local, Loreto Gajardo.
El retiro y su nuevo destino
Pese al cariño que le tiene la comunidad, la decisión de removerla se tomó tras detectar un deterioro progresivo del balón, lo que implicaba un potencial riesgo de desprendimiento. Un trabajador, utilizando arnés de seguridad, accedió al lugar y realizó el procedimiento, que fue registrado en redes sociales y rápidamente se viralizó.
Pero el adiós desde lo alto del letrero no significa el fin de la historia. Desde la administración de Ripley informaron que la pelota será conservada y pasará a ser exhibida dentro del local. Se instalará en una vitrina protegida con acrílico, acompañada de una placa conmemorativa que narre su historia.
Campaña para recuperar su memoria
Además, se lanzará una campaña ciudadana para reconstruir y oficializar el relato del balón. “Queremos recopilar las distintas versiones que existen, que la gente nos cuente su propia historia con esta pelota. La idea es escoger una de ellas como relato oficial, que quedará junto al balón en su nuevo espacio de exhibición”, explicó Gajardo.
La tienda invita a la comunidad a compartir fotos, recuerdos y anécdotas relacionadas con este curioso símbolo quilpueíno. El objetivo es mantener viva su memoria colectiva y homenajear cómo un simple objeto puede convertirse en parte del alma de una ciudad.
Patrimonio urbano no oficial
Lo ocurrido con la pelota de Ripley es un ejemplo claro de cómo ciertos elementos espontáneos, no planificados, pueden adquirir valor cultural y emocional para la ciudadanía. En Quilpué, la pelota dejó de ser solo una curiosidad visual para transformarse en un verdadero hito urbano, cargado de historia, identidad y afecto.
Ahora, lejos de las alturas y protegida del sol y la lluvia, la pelota comenzará una nueva etapa: como testigo silente del paso del tiempo y como pieza fundamental de un pequeño gran capítulo en la historia urbana de Quilpué.



