Provincial

Valeria Melipillan se refiere a Ciudad Compartida

El comercio ambulante es una realidad imposible de desconocer en las ciudades modernas.

 

 

 

 

 

En Latinoamérica, parte importante de la economía se sostiene por medio del empleo informal, que se rige por objetivos de subsistencia o incremento de los ingresos familiares evadiendo algunos de los requisitos del comercio establecido. La inmigración, la precarización del empleo y los derechos laborales, y los costos sociales asociados a la pandemia, son factores que en los últimos años han empujado al alza este tipo de actividad económica.

 

Como uno de los principales núcleos urbanos de la región, Quilpué no es ajena a esta situación. Por ello, como Municipio Abierto hemos estado trabajando desde hace un año de manera intersectorial con los actores involucrados -Cámara de Comercio, vendedores informales y comunidad- para abordar el tema con una mirada de inclusión, de género y de no segregación. Sabemos que muchas de las personas que ejercen el comercio informal son mujeres jefas de hogar. Creemos también que muchos de quienes deciden transformarse en comerciantes ambulantes lo hacen por no encontrar opciones viables de inserción en el mercado laboral formal, por factores tales como sus bajos niveles de escolaridad, o la perspectiva de no ganar más que el sueldo mínimo, que en nuestro país sigue siendo insuficiente para mantener a una familia.

 

 

Sin embargo, es tarea también del Municipio Abierto entregar garantías de funcionamiento a nuestro comercio establecido en igualdad de condiciones, algo que a menudo la aglomeración de comerciantes ambulantes hace difícil de sostener. Debemos también asegurar el derecho a la ciudad de todas y todos los quilpueínos, a fin de poder transitar por el centro, considerando particularmente su accesibilidad para personas con movilidad reducida, y el resguardo de la seguridad pública.

 

 

Es por ello que, con esta ordenanza, el Municipio Abierto viene a reconocer una realidad existente en la comuna, y a entregar reglas claras y justas para quienes ejercen el comercio informal. La ordenanza apunta además a la formalización a mediano plazo de los vendedores con una mirada de inclusión, género y de no segregación, por medio de un plan de acompañamiento para capacitarse y facilitar su incorporación al comercio formal. De esta forma podremos avanzar en su reconocimiento como emprendedores y microempresas familiares, y entregar dignidad a estas personas y sus familias para que Quilpué siga siendo un lugar de todos y de todas, para todos y para todas.