Estero Marga Marga se transforma en foco de inseguridad y crisis sanitaria en Viña del Mar
Lo que por décadas fue parte del paisaje característico de Viña del Mar, hoy es descrito por vecinos y comerciantes como una verdadera “zona roja”. El lecho del estero Marga Marga, especialmente en los sectores cercanos a los puentes Libertad, Quillota y las inmediaciones del Hotel O’Higgins, se ha convertido en un espacio marcado por rucos, microbasurales y actividades delictuales que impactan directamente en la vida del centro de la ciudad.
Residentes y locatarios coinciden en que la situación ha dejado de ser solo un problema de ornato. Robos, tráfico de drogas y riñas son parte de una realidad que se repite a diario y que ha deteriorado la convivencia con quienes viven y trabajan en el entorno.
El comercio establecido es uno de los más afectados. María Fernanda Pérez, emprendedora que administra tres locales en la zona, entre ellos María’s Coffee, relata que en el último año ha sufrido nueve robos, lo que la obligó a atender tras rejas y con mayores medidas de seguridad. Según su testimonio, los delitos han escalado desde hurtos menores hasta alunizajes y amenazas con armas de fuego.
La presencia de asentamientos irregulares también ha traído consigo problemas de insalubridad. Acumulación de desechos, malos olores y la ausencia de servicios básicos han transformado el estero en un punto crítico, situación que preocupa tanto a la comunidad como a organizaciones de la sociedad civil.
Mientras los vecinos exigen mayor presencia policial y planes de intervención social, el debate se instala sobre cómo recuperar un espacio que alguna vez fue símbolo de la ciudad jardín y que hoy refleja una de sus mayores crisis urbanas.




