En una jornada cargada de emoción y motivación, el reconocido futbolista Humberto “Chupete”
Suazo visitó el Centro de Internación Provisoria y Centro de Régimen Cerrado (CIP-CRC) de Limache, donde compartió con los jóvenes privados de libertad un encuentro lleno de reflexión, esperanza y diálogo.
La visita del “hombre venido del planeta gol” permitió a los adolescentes conocer de cerca
su historia de esfuerzo y superación, además de intercambiar experiencias y realizar preguntas
relacionadas con el fútbol y la vida.
Durante la actividad, Suazo conversó de manera cercana con los jóvenes, escuchando sus historias
y relatando los desafíos que enfrentó a lo largo de su carrera deportiva. El ex delantero de la
selección chilena enfatizó la importancia del compromiso, la perseverancia y la toma de decisiones positivas, motivando a los participantes a seguir trabajando por su reinserción y por construir un nuevo camino lleno de oportunidades.
Esta significativa jornada se desarrolló en el marco del Plan de Trabajo de la Mesa de Promoción de Salud Mental y Prevención del Suicidio, instancia intersectorial en la que participa el Gestor de Redes del CIP-CRC Limache, Jaysson Montané. Respecto a la visita, Montané señaló que “la visita de Humberto fue una instancia súper significativa de intervención socioeducativa y psicoafectiva. A través de su testimonio de vida, la disciplina deportiva y su proceso de superación personal, la idea era fortalecer en los jóvenes factores asociados a la resiliencia, la esperanza y la construcción de proyectos de vida positivos”.
La presencia de Humberto Suazo fue recibida con gran entusiasmo por parte de los jóvenes y
funcionarios del centro, quienes valoraron la oportunidad de compartir con una figura tan destacada del deporte nacional. Muchos de los asistentes expresaron su admiración por el exjugador, destacando el mensaje de superación y esfuerzo que transmitió durante la jornada.
Este tipo de actividades refuerza el compromiso del Sename y sus equipos por generar espacios de
reflexión y acompañamiento emocional para los jóvenes, promoviendo instancias de aprendizaje y fortalecimiento de sus capacidades personales. La visita del “Chupete” Suazo no solo dejó una huella deportiva, sino también humana, inspirando a los adolescentes a seguir creyendo en sí mismos y en sus posibilidades de cambio.




