Kevin Restrepo Haya es estudiante de Ingeniería en Energías Renovables en INACAP Sede Valparaíso y fundador de su propia empresa de instalación y mantenimiento de sistemas fotovoltaicos. Su historia es un ejemplo de reinvención, perseverancia y visión de futuro.
Todo comenzó en 2018, cuando Kevin trabajaba en una empresa de licores. El estallido social y la pandemia lo llevaron a buscar nuevos horizontes, encontrando oportunidades en la minería como secretario técnico. Fue allí donde descubrió su verdadera pasión: la electricidad y las energías renovables.
«Había 25 técnicos eléctricos y se necesitaban 50 puestos. En cambio, en mi puesto éramos dos y había 30 personas esperando. Ahí supe que tenía que estudiar electricidad», recuerda Kevin sobre el momento que definió su futuro profesional.
Al llegar a INACAP, Kevin descubrió la carrera de Técnico en Energías Renovables, que superó todas sus expectativas. «No solo se limita a electricidad, sino al tema de tener un espacio limpio, energías limpias, gestionar la energía gratuita: eólica, fotovoltaica, biomasa y otras», explica con entusiasmo. Su trayectoria en la institución estuvo marcada por el apoyo de mentores clave. El profesor Jesús Serrano lo acompañó durante todo el técnico, motivándolo a terminar lo que había comenzado. «Me dijo: ‘Este sí lo vas a terminar’, porque yo tenía la tendencia de no terminar las cosas que empezaba», confiesa Kevin, quien encontró en el dinamismo de la carrera la motivación para seguir adelante.
Tras completar su técnico, Kevin trabajó en Movistar como técnico de mantención de antenas, donde se relacionó con las políticas energéticas de grandes empresas. «Vi que hay mucho campo laboral y todas las empresas necesitan un ingeniero en energía», explica. Fue entonces cuando decidió continuar sus estudios de ingeniería, siendo parte de la primera generación de egresados de esta carrera en INACAP.
Durante su formación como ingeniero, el profesor Víctor se convirtió en su segundo mentor fundamental. «Más que un profesor, ha sido un mentor», afirma Kevin. Con su apoyo, formalizó su empresa de instalación, mantenimiento y asesorías de sistemas fotovoltaicos. «Mi familia es emprendedora de generación. Vi un rubro interesante, riesgoso, pero muy dinámico, y a mí me gustan las cosas dinámicas», explica sobre su decisión de emprender.
La empresa de Kevin ofrece soluciones completas en energía solar, desde instalaciones residenciales hasta proyectos de mayor envergadura. «Son inversiones que se recuperan de tres a siete años, pero los paneles tienen una vida útil de 25 años», señala al explicar la rentabilidad de sus proyectos. Aunque reconoce que «romper la inercia es difícil cuando uno es nuevo», los resultados hablan por sí solos: clientes que pasaban de pagar cuentas de $100.000 o $200.000 a pagar apenas el 20% de eso, o incluso nada.
El camino no ha sido fácil. Kevin admite que actualmente «le falta tiempo» y tiene cotizaciones sin contestar por la cantidad de trabajo. Sin embargo, ve esto como una señal positiva: «Si en el momento de romper la inercia me está yendo bien, imagínense cuando pueda enfocarme 100% en mi empresa».
Visión de futuro
Restrepo tiene clara su proyección profesional. Mientras mantiene su empresa fotovoltaica, aspira a trabajar en el campo del hidrógeno verde, un sector emergente en Chile. «Está en pañales, pero se le está dando mucha fuerza. A cuanto seminario hay de hidrógeno verde, yo voy», cuenta con entusiasmo. Asiste a cursos de Corfo, Sercotec y aprovecha las alianzas de INACAP con otras universidades para especializarse en esta área.
No descarta volver a la minería, un sector que valora por su formato laboral de turnos 14×14: «Una cosa son 14 días trabajados y los otros 14 descansados. Todos los meses uno descansa. Uno comparte más con la familia así que trabajando todos los días».
La diferencia entre un electricista y un ingeniero en energías renovables es clara para Kevin: «El electricista construye y el ingeniero en energía gestiona». Su formación abarca construcción eficiente, hidrógeno verde, eficiencia energética y el cumplimiento de normativas como la ISO 50001 y la Ley de Eficiencia Energética, conocimientos fundamentales para las empresas que deben cumplir con las nuevas regulaciones ambientales.
La energía que lo impulsa
Detrás del emprendedor y estudiante hay una historia personal que lo motiva cada día. Kevin lleva con orgullo el apellido de su madre, «la que realmente siempre estaba ahí». Su familia nuclear es pequeña, pero poderosa: su madre, su hermana, su señora y su hija. «Mi hija no sabe qué está pasando, pero al verla la energía se renueva», dice sonriendo. «Con el apoyo de mi señora y el ánimo de mi familia, eso me basta y me sobra».
Sus frases de vida reflejan su filosofía: «Cada día mejor» y «Si tienes miedo, hazlo con miedo, pero hazlo». Con esta mentalidad, Kevin se describe como observador y calculador, alguien que cuando se mete algo en la cabeza, lo logra. «Diosito me tiene mal acostumbrado», bromea, «porque lo que yo he dicho me ha sucedido».
Formación práctica y de vanguardia
En INACAP Sede Valparaíso, Kevin no solo aprende teoría. En el centro de entrenamiento fotovoltaico de la institución, los estudiantes trabajan con equipos reales: paneles monocristalinos y policristalinos, sistemas coplanares, inversores de última generación como el Victron, Fronius y Solis, y tableros de acoplamiento normalizados. «Acá entrenamos, limpiamos, conectamos, desconectamos. Los cursos más avanzados hacen simulaciones como si fueran del SEC fiscalizando», explica Kevin mientras recorre las instalaciones.
La formación incluye trabajo en altura con arnés y cuerdas de vida, simulando condiciones reales de instalación en techos y estructuras industriales. Los estudiantes aprenden a identificar diferentes tipos de paneles por su color y estructura celular, a conectar sistemas desde residenciales hasta plantas solares de gran escala, y a trabajar con relés de potencia inversa para sistemas mayores de 100 kilowatts.
Esta experiencia práctica ha sido fundamental para Kevin en su emprendimiento. «La parte técnica la tengo definida gracias a todo lo que aprendí aquí. Lo que me faltaba era el branding, el marketing y las finanzas», reconoce. INACAP también apoyó esta necesidad con un curso gratuito de emprendimiento que le ayudó a estructurar su empresa, desde la elección del tipo de sociedad hasta los permisos y la contabilidad necesaria.
Kevin Restrepo representa la nueva generación de profesionales que INACAP está formando: técnicos e ingenieros comprometidos con la sustentabilidad, el emprendimiento y la innovación. Su historia demuestra que con pasión, apoyo académico y determinación, es posible construir un futuro más verde y próspero.



