Millonario proyecto de Fibra Óptica Nacional presenta graves falencias: detectan cables sueltos, infraestructura dañada y riesgos para la seguridad
Una serie de deficiencias en la infraestructura del proyecto Fibra Óptica Nacional (FON) quedó al descubierto tras conocerse registros que evidencian cables sueltos, fibra cortada, ductos expuestos, cámaras sin tapas y trabajos de reparación que no cumplirían con los estándares técnicos exigidos. Las anomalías afectan principalmente a los tramos operados por WOM y han motivado un aumento de las fiscalizaciones por parte de la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel).
El proyecto, impulsado en 2019, contempló una inversión estatal histórica de $86 mil millones para desplegar cerca de 10 mil kilómetros de fibra óptica a lo largo del país, con el objetivo de reducir la brecha digital y llevar conectividad a zonas rurales y apartadas. La iniciativa benefició a cerca de 200 comunas y a más de tres millones de personas.
En 2020, WOM se adjudicó la construcción y operación de cinco de las seis macrozonas contempladas en el proyecto: Arica y Parinacota, Norte, Centro Norte, Centro y Centro Sur, mientras que Telefónica quedó a cargo de la macrozona sur, correspondiente a las regiones de La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos. La infraestructura comenzó a instalarse en 2022 y fue completada durante 2025.
Sin embargo, pese a que el proyecto fue presentado como la principal «carretera digital» del país, actualmente enfrenta una serie de problemas que afectan tanto la continuidad del servicio como la seguridad de las personas.
De acuerdo con los antecedentes conocidos, la macrozona norte concentra algunas de las situaciones más complejas. Comunas como Chañaral, Caldera, Copiapó, Huasco, Antofagasta y Taltal presentan ductos expuestos al acceso público, cámaras de paso sin tapas, fibra óptica cortada, materiales abandonados y cables que permanecen colgando o apoyados de manera irregular sobre postes.
En sectores como Quebrada Seca, en Caldera, incluso se detectó infraestructura dañada con fibras rotas y materiales dispersos, mientras que en otros puntos existen cables con excesiva tensión debido a que no cuentan con los sistemas de fijación adecuados.
Además de comprometer el funcionamiento de la red, varias de estas falencias representan un riesgo para peatones y conductores. Entre ellas figuran crucetas y porta reservas colgando desde postes, materiales ubicados al borde de caminos con riesgo de enganchar vehículos, cámaras deterioradas y extensos tramos de fibra expuestos sobre matorrales, junto a líneas férreas o en las bermas de caminos.
En algunos sectores también se constató la inexistencia de continuidad de la red debido al retiro o corte de cables, situación que podría afectar la disponibilidad del servicio.
Frente a este escenario, la Subsecretaría de Telecomunicaciones informó que entre marzo y junio duplicó sus fiscalizaciones sobre el proyecto, detectando diversos nodos críticos con afectaciones e indisponibilidad, especialmente en la infraestructura ubicada en la macrozona norte.
Desde el organismo recalcaron que, considerando el carácter estratégico de la red y el importante financiamiento público involucrado, resulta fundamental que la infraestructura permanezca operativa y en condiciones adecuadas para que pueda ser utilizada por distintos operadores de telecomunicaciones.
Asimismo, advirtieron que, de constatar incumplimientos respecto de los estándares técnicos o de los plazos comprometidos, se iniciarán los procedimientos administrativos y sancionatorios que correspondan.
Las deficiencias no se limitan al norte del país. En la Región del Biobío también se detectaron reparaciones ejecutadas sin cumplir con los estándares mínimos, con cables apoyados directamente sobre el suelo, tendidos instalados sobre estructuras de aguas lluvias y conexiones sujetas a arbustos, acumulando más de tres kilómetros de fibra expuesta.
En el tramo entre Nacimiento y Santa Juana también se identificaron cables instalados sobre postes sin contratos regularizados de uso compartido, además de infraestructura vulnerable a daños provocados por vehículos, trabajos agrícolas o eventos climáticos.
En la Región del Maule, las inspecciones evidenciaron un deterioro progresivo de la red entre Vichuquén y Licantén, mientras que entre San Clemente y Pelarco se observaron cables sueltos, infraestructura con riesgo de caída y mufas instaladas directamente sobre el suelo o suspendidas, aumentando la posibilidad de interrupciones del servicio.
Consultada por estas observaciones, WOM aseguró que las zonas registradas continúan operativas y afirmó que mantiene un programa permanente de inspección, mantención y reparación de la red, labores que se intensifican durante la temporada de invierno.
La empresa señaló además que dispone de más de 30 cuadrillas dedicadas exclusivamente al mantenimiento de la infraestructura de fibra óptica y que presentó ante Subtel un plan de mejora elaborado en conjunto con la Dirección de Vialidad, con el objetivo de garantizar que la red continúe operando conforme a las exigencias técnicas y de seguridad establecidas para este tipo de infraestructura.



