Gobierno mantiene incertidumbre por desalojo de megatoma en San Antonio: ministro Montes advierte “alto riesgo” y pide evitar expulsión hasta el último día
A menos de un mes de que venza el plazo fijado por la Corte de Apelaciones de Valparaíso para ejecutar el desalojo de más de 10 mil personas que habitan en la toma del Cerro Centinela de San Antonio, persiste la incertidumbre sobre cómo se cumplirá el fallo judicial que ordena la expulsión de los ocupantes.
Durante este sábado, el ministro de Vivienda y Urbanismo, Carlos Montes, afirmó que el Gobierno respetará la orden de la Corte, pero insistió en que se seguirá trabajando “hasta el último día” para evitar el desalojo, advirtiendo que el proceso implicaría un “alto riesgo humano y logístico”.
“Son familias, son niños, hay cerca de 3 mil menores viviendo ahí, entonces por eso nos preocupa mucho”, enfatizó el ministro, señalando que el Ejecutivo continúa buscando soluciones habitacionales transitorias antes de concretar cualquier operativo.
Por su parte, el gobernador regional de Valparaíso, Rodrigo Mundaca, advirtió que un eventual desalojo sería extremadamente complejo debido al déficit de personal policial en la zona. Según explicó, el proceso podría extenderse por cerca de un año, dadas las dificultades logísticas.
“El otro problema es humano: ¿dónde los alojas?”, agregó Mundaca, apuntando a la falta de infraestructura para recibir a las más de 4 mil familias afectadas.
Mientras tanto, los dueños del terreno, perteneciente a la Inmobiliaria San Antonio, mantienen una postura inflexible. La empresa se negó a cualquier tipo de conciliación luego de que fracasaran las negociaciones con el Gobierno para la compra del predio, calificando cualquier intento de mediación por parte de los ocupantes como “ilegal”.
El abogado representante de la inmobiliaria, Diego Pereira, confirmó que no han tenido contacto con el ministro Montes desde septiembre, dejando en evidencia la falta de avances en el diálogo.
Con solo 27 días restantes para que se cumpla el plazo judicial, la situación del Cerro Centinela se mantiene en un punto crítico: entre la presión del fallo, las dificultades logísticas y la urgencia de miles de familias que aún no tienen un lugar donde vivir.




