Familias regresan al edificio Miramar de Reñaca tras más de un año del socavón que remeció Viña del Mar
Después de catorce meses marcados por la incertidumbre, las primeras familias del edificio Miramar, en el sector de Reñaca, comenzaron este fin de semana su retorno a los departamentos que debieron abandonar tras el socavón ocurrido en septiembre de 2023, uno de los hechos más emblemáticos de la crisis habitacional que afectó a Viña del Mar.
Cerca de 19 familias arribaron al inmueble ubicado en Costa Montemar 50, iniciando labores de limpieza, revisión de instalaciones y recuperación de pertenencias. El retorno, aunque lleno de emoción, se da en un contexto complejo: los costos de reparación han sido altos y los trabajos aún no terminan.
“Después de un año abandonado, el edificio cuesta un dineral volver a pararlo. Con todos los trabajos que tenemos que hacer, nos va a tomar un mes más”, explicó Rodrigo Fernández, presidente del comité del edificio Miramar.
Aun así, los vecinos decidieron regresar, aunque sea con lo básico. “Estamos volviendo con lo justo y necesario para poder vivir”, añadió Fernández, mientras los residentes desempolvaban muebles, abrían ventanas y devolvían vida a los pasillos silenciosos del condominio.
Para autorizar la ocupación parcial, se realizaron mantenciones en los sistemas eléctricos, de alcantarillado e Internet, junto a inspecciones de seguridad estructural. Si bien quedan obras menores por finalizar, el inmueble fue declarado seguro para el retorno.
El socavón de Reñaca se convirtió en 2023 en un símbolo de los riesgos de la urbanización acelerada en la costa viñamarina. Hoy, el regreso de los vecinos del Miramar representa más que una simple mudanza: es una muestra de resiliencia y esperanza de una comunidad que decidió reconstruir su hogar, incluso cuando la tierra se abrió bajo sus pies.




