Con todos los senadores en ejercicio fuera de competencia, la Región de Valparaíso se alza como el principal campo de batalla política del país en las elecciones parlamentarias de noviembre. El oficialismo intenta cerrar filas para evitar fracturas, mientras Chile Vamos y el Partido Republicano despliegan figuras de alto impacto con el objetivo de conquistar la mayoría de los cinco escaños en disputa.
La situación es inédita: ninguno de los actuales senadores –tres oficialistas y dos opositores– buscará la reelección. Ricardo Lagos Weber (PPD), el escaño de la destituida Isabel Allende (PS), Juan Ignacio Latorre (FA), Francisco Chahuán (RN) y Kenneth Pugh (RN), elegidos en 2017, concluirán su mandato sin volver a postularse a la Cámara Alta. Algunos, como Lagos Weber, Latorre y Chahuán, evalúan competir por la Cámara de Diputadas y Diputados. El plazo final para inscripciones ante el Servel vence el 18 de agosto.
Oficialismo: tensiones internas y búsqueda de unidad
La alianza Unidad por Chile –que agrupa a nueve partidos más la DC– enfrenta el desafío de construir una lista parlamentaria única. El exceso de candidatos y la escasez de cupos han tensado las negociaciones, con la Región de Valparaíso como uno de los puntos más complejos.
Diego Ibáñez (FA): priorizado por el partido del Presidente Gabriel Boric tras una encuesta interna, desplazando a Latorre y Jorge Brito. Este último cuestionó el proceso y mantiene abierta la opción de repostular a la Cámara Baja.
Karol Cariola (PC): confirmada como candidata al Senado, es una de las cartas más competitivas según ElectoraLAB. Inicialmente iba a competir por otra circunscripción, pero el desembarco de José Miguel Insulza en la región consolidó su postulación.
Tomás de Rementería (PS): actual senador tras reemplazar a Isabel Allende. Competirá como diputado por el distrito 7 para evitar la colisión con Cariola.
José Miguel Insulza (PS): trasladado desde Arica para reforzar la lista socialista y mantener la correlación 3-2 a favor de la izquierda.
Carolina Marzán (PPD): ratificada como carta al Senado por el Consejo Nacional del partido, es vista como la heredera política del espacio de Lagos Weber.
Jorge Sharp (Ind.-FRVS): exalcalde de Valparaíso, busca un cupo como independiente. Su inclusión genera resistencias en el Frente Amplio.
Alejandro Guillier (Ind.-PR): descartó competir para no entorpecer la construcción de una lista unitaria.
Las divisiones son evidentes: mientras el Presidente Boric insiste en una sola lista, voces como la de Jaime Mulet (FRVS) abogan por dos. La disputa interna, marcada por acusaciones de “deslealtad” tras la encuesta que favoreció a Ibáñez, será clave para definir si el bloque logra la unidad necesaria para enfrentar a la oposición.
Oposición: ofensiva de alto impacto
En la vereda contraria, Chile Vamos y el Partido Republicano afinan sus estrategias para revertir la correlación actual.
Arturo Squella (REP): presidente del partido de José Antonio Kast y exdiputado, encabeza la lista republicana.
Alberto Soto (REP): vicealmirante (r) y figura mediática, lo acompaña como dupla.
Julio Martínez Colina (PNL): exconcejal y comunicador, completa la ofensiva republicana.
María José Hoffmann (UDI): exdiputada y excandidata a gobernadora, vuelve a la carga por la región.
María Paz Santelices (UDI): exgobernadora de Petorca, será su compañera de lista.
Andrés Longton (RN): diputado y primera preferencia en sondeos, confirmado como carta al Senado.
Camila Flores (RN): diputada y figura mediática, busca un escaño en la Cámara Alta.
En paralelo, la alianza Pamela Jiles–Franco Parisi introduce un factor de incertidumbre. El PDG evalúa si Jiles competirá por el Senado en Valparaíso o buscará la reelección como diputada.
Una elección que trasciende la región
Más allá de los cinco escaños en juego, Valparaíso se proyecta como termómetro político nacional. Con la ausencia de una elección senatorial en la Región Metropolitana, el resultado en esta circunscripción enviará señales claras para la configuración del poder en el Congreso y el futuro mapa político del país.
El 16 de noviembre, el puerto y sus provincias serán escenario de una contienda marcada por la unidad o dispersión en la izquierda, y por la capacidad de la derecha de capitalizar el descontento ciudadano con un mensaje centrado en seguridad y orden público. La batalla por Valparaíso no solo definirá representación, sino que también podría inclinar el equilibrio de fuerzas en el Senado para los próximos ocho años.



