La artista chilena presentará en vivo su primer disco el próximo 17 de julio en un concierto gratuito en la Sala Aldo Francia del Palacio Rioja, en Viña del Mar.
¿Qué ocurre cuando las canciones que escribiste entre los 16 y 19 años sobreviven al paso del tiempo? Para la artista de Quilpué Conii, la respuesta es Desarmarnos: un álbum debut que convierte la confusión, el desamor, la ansiedad y la búsqueda de identidad propias del fin de la adolescencia en un relato sonoro íntimo, honesto y profundamente generacional.
El disco será presentado en vivo el próximo 17 de julio en la Sala Aldo Francia del Palacio Rioja de Viña del Mar, en un concierto gratuito que marcará el inicio oficial de esta nueva etapa artística.
Con influencias que transitan entre el pop alternativo británico de London Grammary Arthur Beatrice, junto con referentes latinoamericanos como Gustavo Cerati, Conii construye una propuesta que combina texturas ambientales, guitarras, sintetizadores y una sensibilidad cinematográfica que ya ha comenzado a visibilizarse a través de los singles previamente estrenados.
«Desarmarnos» no es un álbum conceptual tradicional. Es una colección de canciones escritas en tiempo real durante uno de los períodos más decisivos de la vida: el tránsito entre la adolescencia y la adultez. Cada composición captura emociones sin filtro, desde el primer amor hasta la traición, desde la ansiedad hasta el descubrimiento de la propia voz.
La canción que da nombre al disco, «Desarmarnos», emerge como uno de los momentos más intensos del álbum. A través del electropop y múltiples capas vocales, Conii retrata la experiencia de sentirse observada, juzgada y fuera de lugar. La canción aborda la desadaptación adolescente, una primera relación tóxica y el peso de una sociedad que muchas veces se organiza para señalar a quien considera diferente. «¿Quién será dicen todos?», pregunta el coro, como un eco de quienes han sentido alguna vez que todos miran hacia ellos.
El recorrido continúa con «Luz y Sombras», una pieza pop rock influenciada por Cerati y Camila Moreno, donde persiste la duda sobre si aferrarse o dejar ir un amor que sigue habitando la memoria. En «Si pudiera», el electropop ambiental y minimalista acompaña un diálogo interno marcado por la culpa y la pregunta insistente sobre si las cosas podrían haber sido distintas.
La amistad también encuentra espacio en el disco a través de «Culpable», canción que aborda la decepción y la invisibilidad que puede surgir en vínculos donde el afecto y la entrega no son recíprocos.
Uno de los puntos de inflexión aparece con «Quemar», tema donde la artista toca fondo para luego reconstruirse. «Ya no me voy a quemar», canta Conii, marcando el comienzo de una esperanza renovada y el surgimiento de una identidad más fuerte y consciente.
La salud mental atraviesa el álbum de manera explícita en «Hombre de Negro», composición que transforma la ansiedad, las parálisis del sueño y la sensación de vacío emocional en una figura simbólica que concentra los miedos y conflictos propios del final de la adolescencia.
El cierre del viaje abre paso a nuevas posibilidades. «Sin rumbo» explora la independencia, el amor propio y la claridad que llega después de atravesar la incertidumbre, mientras que «Salidas» cuestiona los caminos tradicionales que la sociedad propone como únicas formas de construir un proyecto de vida, invitando a imaginar futuros más auténticos y libres.
A lo largo de ocho canciones, Conii propone una experiencia donde lo personal dialoga con lo universal, instalando una voz sensible y lúcida dentro del pop alternativo chileno actual para recordar que crecer también implica romperse, cuestionarse y volver a construir la propia identidad.





