Gendarmería intensificó este año las rondas de inspección y los procedimientos de registro y allanamiento en los recintos penitenciarios de la Región de Valparaíso, como parte del Plan de Acción Institucional “Violencia Carcelaria 2026”, orientado a fortalecer el control y la seguridad en el sistema cerrado.
En este contexto, el director regional de Gendarmería, coronel Pablo Torres Herrera, encabezó una serie de visitas inspectivas que incluyeron los centros penitenciarios de Casablanca y San Antonio, reforzando el monitoreo en terreno de las condiciones operativas y de seguridad de los establecimientos.
Supervisión en San Antonio y Casablanca
Durante la última ronda realizada la noche del lunes, el coronel Torres recorrió distintas dependencias junto a jefaturas de los recintos y al jefe operativo regional (s), mayor Pablo Gracia Duarte. La inspección contempló puestos de vigilancia, módulos de población penal y espacios laborales del personal.
El director regional explicó que estas visitas buscan detectar eventuales situaciones irregulares y aplicar medidas correctivas en los sistemas de control. Además, señaló que durante el período invernal se incrementan estos procedimientos preventivos en todas las unidades de la región.
En el caso del Centro de Cumplimiento Penitenciario de San Antonio, la autoridad indicó que el recinto operaba con normalidad durante el turno nocturno, con personal en sus puestos y uso de sistemas tecnológicos de seguridad para el control interno.
La inspección en dicho establecimiento se extendió por cerca de dos horas, finalizando poco después de las 21:00 horas.
Refuerzo de seguridad en Valparaíso
En paralelo, Gendarmería informó que durante los meses de invierno se refuerza el denominado “Plan Neblina” en el Complejo Penitenciario de Valparaíso, debido a las condiciones climáticas del sector.
Este plan contempla rondas adicionales de seguridad, complementadas con vigilancia tecnológica y monitoreo permanente desde los puestos de control.
El recinto cuenta actualmente con más de 800 cámaras de seguridad, además de sistemas de vigilancia aérea destinados a prevenir el ingreso de drones al perímetro penitenciario, como parte del reforzamiento del control interno en la unidad penal.





