Madre de autor de ataque en colegio de Calama rompe el silencio: “Él quería morir ese día”
A casi un mes del ataque ocurrido al interior del Instituto Obispo Silva Lezaeta, en Calama, la madre del joven de 18 años identificado como el responsable accedió a entregar su testimonio en una entrevista exclusiva, realizada bajo estrictas medidas de resguardo debido a amenazas recibidas.
En su relato, la mujer describe el episodio como el desenlace de un proceso complejo y prolongado, marcado —según afirma— por problemas de salud mental que su hijo arrastraba desde hace años. “Él quería morir a lo mejor ese día en el colegio, ahí estaba su dolor”, sostuvo, insistiendo en que su intención no es justificar lo ocurrido, sino aportar antecedentes para comprender una tragedia que, asegura, aún no logra asimilar.
La madre retrata a su hijo como un joven sin antecedentes de violencia. “Era educado, respetuoso. Nunca fue agresivo ni tuvo problemas de comportamiento”, señaló. Sin embargo, asegura que vivía con un profundo sentimiento de aislamiento: “Se sentía invisible, como si nadie notara su presencia”.
Respecto a la jornada del 27 de marzo, recuerda señales que hoy considera inusuales. “Me llamó la atención que se levantara solo, sin que lo despertara como siempre”, relató. Añadió que esa mañana le administró sus medicamentos, pero que él rechazó alimentarse antes de salir de casa.
El conocimiento de lo ocurrido llegó de manera confusa y progresiva. Según cuenta, comenzó a enterarse a través de mensajes en redes sociales y grupos de apoderados. “Pensé que algo le habían hecho a mi hijo”, dijo. Intentó comunicarse con él sin éxito mientras se dirigía al establecimiento.
A más de tres semanas del hecho, la mujer reconoce que no tiene claridad sobre las motivaciones detrás del ataque. Entre sus hipótesis, plantea la posible influencia de terceros a través de internet. “No descarto que haya caído en algún grupo que haya manipulado su mente”, afirmó.
Asimismo, detalló que su hijo contaba con diagnósticos de depresión severa y crisis de pánico, y que como familia habían buscado apoyo profesional durante años. En esa línea, apuntó a eventuales falencias en el entorno educativo. “Buscó ayuda psicológica en el colegio y no se la prestaron”, aseguró, cuestionando además la disponibilidad de recursos en salud mental dentro del establecimiento.
En un mensaje dirigido a las víctimas, especialmente a la familia de la inspectora fallecida, expresó su pesar. “Sé que no hay palabras que devuelvan la vida. Si pudiera dar la mía, lo haría”, manifestó.
Finalmente, hizo un llamado a reforzar las políticas públicas en esta materia. “La salud mental no puede seguir viéndose como algo secundario. Se necesita mayor prioridad y recursos, especialmente en los colegios”, concluyó.




